viernes, 28 de octubre de 2016

El peor de los dragones



Juan Eduardo Cirlot
El peor de los dragones. Antología poética 1943-1973
Edición y prólogo de Elena Medel
Libros del Tiempo / Siruela, 2016

No hace mucho, hablamos en estas páginas de Nebiros, la única novela de Juan Eduardo Cirlot (1916-1973), uno de los autores más singulares de la literaratura española del siglo XX. Este año se cumple un siglo de su nacimiento y, para completar el homenaje adecuado a esta figura, la poeta y editora cordobesa Elena Medel ha compilado lo esencial de la obra poética de Cirlot, que, al contrario que la narrativa, fue extensa y la mantuvo activa hasta su muerte.
El peor de los dragones es la antología que aspira a descubrir a muchos a un autor considerado maldito y difícil, que absorbió fuertes influencias de las vanguardias artísticas del pasado siglo y que creó un lenguaje propio, una manera de expresarse tan libre como heterodoxa, tan visceral como provocativa.
«Esforcémonos por comprender su escritura desde el tiempo en el que se escribe—, afirma Elena Medel en el prólogo a esta antología, —un país en dictadura, cerrado no ya a lo que ocurre en ese momento en un mismo continente o en una misma lengua, sino a lo que ocurrió en ese mismo espacio y en ese mismo idioma durante los años anteriores a la guerra. Esforcémonos por comprender a un poeta que recurre como fuente de sugestión a una experiencia alejada de la intimidad, y vinculada a la literatura y al arte y a la música y al cine, disciplinas que considera tan verdaderas y tan suyas como cualquier anécdota de la realidad; que aspira  a comprender una realidad que siente ajena; que mira al pasado porque lo entiende como explicación del presente, y que, quizá sin conciencia, seguro que con ambición, escribe para los lectores del futuro».
Un difícil trabajo de acercamiento a un autor apasionante en el que se descubre una intensa vinculación al surrealismo y al dadaísmo, con juegos casi al azar de las palabras, permutándolas y combinándolas sin orden aparente, como hacía en su música el compositor Arnold Schönberg (1874-1951), hde quien era declarado admirador.
Tiene un protagonismo relevante sus poemas Bronwyn (1967), centrados en la actriz Rosemary Forsyth, que encarna a Bronwyn en la película El señor de la guerra (1965) de Franklin J. Schaffner y que inspiró esa época poética llena de permutaciones y combinaciones.
Los misterios de un autor que, en 1988, llegó a publicar un libro con 88 sueños propios (de los que se recogen algunos fragmentos en esta antología) y que es el autor de un libro que, contrariamente a todas sus demás obras, sí gozó de éxito y se sigue reeditando una y otra vez, el Diccionario de símbolos (1958), obra fundamental de consulta para muchas disciplinas artísticas e intelectuales.

Puedes leer las primeras páginas de esta antología pinchando aquí.

¡Bruja, más que bruja!



Fernando Fernán Gómez
¡Bruja, más que bruja!
España, 1977. 97’ + 94’ de extras
A Contracorriente Films, 2016

Con el permiso del gran Luis Buñuel (1900-1983), estamos ante el director de cine español (no experimental) más heterodoxo de la historia. Actor, escritor, director de teatro y personaje muy conocido en vida, Fernando Fernán Gómez (1921-2007) se atrevió con todo, desde la comedia más costumbrista o el humor más zafio hasta el drama austero y profundo, la denuncia social más áspera y el fino humor negro, tan típico en nuestra sociedad.
Como actor hemos podido verlo en todo tipo de papeles. Como director, ha tocado muchos géneros, casi siempre perfilados con una fina capa sarcástica, de los que destacan algunas de las grandes obras del cine español, como La vida por delante (1958), El extraño viaje (1964) o El viaje a ninguna parte (1986), por citar solo tres ejemplos. Se atrevió a rodar una película en ripios y decorados de cartón piedra (diseñados por Mingote) en La venganza de Don Mendo (1961) e, incluso, una zarzuela palurda, ¡Bruja, más que bruja! (1976), que no mucha gente ha llegado a ver.
Este año, cuando se cumplieron cuatro décadas del estreno de esta última, tuvo un homenaje en la Academia del Cine con un reestreno y un debate, justo el día siguiente al fallecimiento de Emma Cohen (1946-2016), la que fuera última esposa de Fernando Fernán Gómez y protagonista, precisamente, de ¡Bruja, más que bruja!
La astracanada bufonesca se hace fuerte en esta infrecuente película que cuenta con una composición musical de Carmelo Bernaola (1929-2002), sobre textos del propio director, y con la participación fantástica de Paco Algora (1948-2016), también fallecido este mismo año, y de Mary Santpere (1913-1992), extraordinaria en su papel de bruja uniceja.


La historia que cuenta ¡Bruja, más que bruja! se desarrolla en un pueblecito de provincias, filmado en la madrileña población de Algete, lo que, además, sirve para ver cómo se ha transformado el pueblo en esas cuatro décadas. Allí, Juan (Algora), un mozo gañán y zafio, no piensa más que en acostarse con su novia Mariana (Cohen), pero tiene que partir a cumplir el servicio militar, a la sazón, obligatorio. En ese intermedio, don Justino, el paleto rico del pueblo (Fernán Gómez) se casa con la chica y al regreso del mozo se dispara el conflicto. Para solucionarlo, los jóvenes acuden a una bruja para que les libre del cacique y puedan unirse de nuevo.
“Pensé que quedaría muy cómico rodar una película como el neorrealismo italiano pero en la que la gente cantara de manera tan lírica y ridícula como en la zarzuela. Un musical totalmente contrario a los norteamericanos”, es lo que dijo Fernando Fernán Gómez sobre esta comedia que bien podría situarse a la altura de otro gran absurdo cinematográfico tan lleno de humor surrealista como de sarcasmo. Me refiero a Amanece que no es poco (1989), dirigida por José Luis Cuerda, que goza de gran predicamento popular y con la que podría formar el dueto principal de películas más singulares de nuestro cine.


Ahora, tras su breve paso por las pantallas de cine, por fin aparece la versión en dvd y bluray, restaurada digitalmente, para que podamos disfrutar de uno de los esperpentos cinematográficos más originales del cine español y que tiene una secuencia final digna del maestro que fue el director: una orquesta interpretando la música de cierre sobre una colina del árido paisaje del pueblo donde se desarrolla la historia.
El director comentó también sobre ¡Bruja, más que bruja! que “quería que fuera una película muy fea y muy mal hecha, pero que hubiera divertido mucho al espectador. Y, esto, no lo conseguí. Hay, me parece, siete u ocho personas, no más, a los que les parece una película magnífica y curiosísima, pero, como te digo, son siete u ocho y, entre ellas, dos son franceses”. Como ven, el sarcasmo y el humor, señas de identidad del gran Fernando Fernán Gómez.

Puedes ver el tráiler de ¡Bruja, más que bruja! pinchando aquí.

lunes, 24 de octubre de 2016

Eusa

Yann Tiersen. Foto: Christopher Espinosa Fernandez

Yann Tiersen
Eusa 
Mute / Pias Iberia, 2016

Se hizo mundialmente famoso con las bandas sonoras de las películas Amélie (Jean-Pierre Jeunet, 2001) y Good Bye, Lenin! (Wolfgang Becker, 2003), que mantenían lo más característico de la música del francés Yann Tiersen, su piano melódico, íntimo, minimalista, de baja frecuencia y sentimientos elevados, muy en la línea de la música repetitiva americana pero con un fuerte sentido emocional y romántico. Una música muy apropiada para los días de lluvia tras la ventana, para acompañar la lectura o para una cena íntima.
Eusa es su noveno disco y el primero en el que el piano es el único protagonista de la música y su título responde a la isla de Ouessant (pronunciada Eusa en bretón), el lugar donde vive actualmente el músico, muy cercano a la zona donde nació. Sin olvidar las características propias de la obra de Tiersen, este se convierte en un viaje por ese entorno cuasisalvaje de la costa oeste de Bretaña, con sonidos de las aves que por allí vuelan, del viento acariciando las hojas y los pastos, con la luz otoñal y empastada de mar y las rocas de granito formando el escarpado perfil de la isla.
Eusa no se originó como disco, sino como un libro de diez partituras para piano con las que Yann Tiersen quería “iniciar un mapa musical de la isla donde vivo”. Las estrenó durante una gira europea durante la pasada primavera (con todas las entradas agotadas) y posteriormente se grabó como disco en los estudios Abbey Road de Londres. El proceso de trabajo le ha permitido reflexionar y disfrutar de cada uno de los vuelos musicales por los paisajes de la isla y, además, convertirlos en una declaración de intenciones políticas ente la desconexión, cada vez mayor, del ser humano con la naturaleza debido al capitalismo y a un mundo cada vez más loco.

Puedes ver el vídeo de Portz goret pinchando aquí.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Tormenta



Mister Marshall
Tormenta
Autoeditado, 2016

El maravilloso cuadro Snow storm, pintado en 1842 por el británico William Turner ha inspirado la creación de Tormenta, el nuevo trabajo de la banda madrileña Mister Marshall, un trabajo complejo y con el encanto de recuperar el disco conceptual. Son más de 20 minutos de una misma composición dividida en cuatro actos cuyas letras tienen claras connotaciones románticas, escritas por el cantante Javier Vidal durante una estancia en Japón. La música está realmente muy elaborada fusionando de una manera muy especial el rock psicodélico de los 70 y el folk de raíces sudamericanas con la electrónica. En la edición en vinilo, la cara B contiene las composiciones en versión instrumental, lo que se convierte en un objeto muy deseable, cuya portada es un diseño de Rafael Mateos.
Seduce la propuesta de este gran grupo que tiene dos baterías (Nacho Mata y Pablo Sotelo) para acompañar a dos guitarras (Pablo Parser y Julio Gómez), trompeta (Antonio García), bajo (Jorge Galaso) y la voz y guitarra de Javier Vidal. Parece la vuelta a escena de aquellas bandas fabulosas de los años setenta que desarrollaban instrumentaciones intrincadas y en evolución y que en directo se conviertían en un espectáculo de los sentidos. Las presentaciones que realizan Mister Marshall se acercan más al teatro que a un concierto al uso, incluyendo proyecciones visuales y una escenografía muy elaborada, que cuenta con cazadores de tormentas y en las que, al incluir dos baterías, la percusión juega un papel predominante.

Puedes ver el teaser de Tormenta pinchando aquí.
Puedes ver la interpretación en directo de H20 en el Teatro del Barrio de Madrid en junio de 2015 pinchando aquí.

martes, 18 de octubre de 2016

Oh So Pretty: Punk in Print 1976-80

Cartel para el single God Save the Queen de Sex Pistols, realizado por Jamie Reid, (mayo de 1977). Mott Collection
Oh So Pretty: Punk in Print 1976-80 
Mott Collection, con un ensayo de Rick Poynor
Phaidon, 2016

Toby Mott no había cumplido aún los veinte años cuando, a finales de los setenta y primeros de los ochenta del pasado siglo, unas bandas musicales comenzaron a revolucionar la música pop de forma agresiva, explícita, irreverente y heterodoxa. El Punk nacía en los barrios de Londres y, con esos grupos y su música, la imagen que proyectaban se traducía en maneras de vestir (o de romper las vestiduras), de expresarse, tanto visual como dialécticamente y de anunciarse con flyers, carteles, revistas... Toby comenzó a guardar todos aquellos productos con los que se promocionaban los conciertos, las bandas, las modas y los medios donde aparecían bandas como Sex Pistols, The Clash, The Damned, Ramones o The Jam, entre otras muchas, menos conocidas, que invadieron la escena musical británica, se expandieron a Estados Unidos e influyeron definitivamente en los modos y maneras de expresarse de la música de finales del siglo XX.
Cuatro décadas después, aquella colección se ha convertido en un material documental de toda una época, que aún continúa, aunque absorbida por la industria como cualquier otro género o moda. The Mott Collection es la base de este libro magnífico, en donde el protagonismo lo tiene el grafismo. Una enorme colección de imágenes (más de 450) de fanzines, carteles, flyers y chapas de la época punk que, como seña de identidad, tienen en común el casi exlusivo uso del blanco y negro, de los recortes y tachones y del uso de tipografías distintas en un mismo texto, así como, como no podía ser de otra manera, el posado radical, provocativo y casi amenazante de los grupos. En palabras de Mott, una “estética cruda e inmediata”, que “representa el ímpetu de esta explosiva cultura del hazlo tú mismo”.
De aquellas impresiones defectuosas, en papeles de baja calidad, con malas fotografías que se desvaían con las sucesivas fotocopias, vemos, hoy día, cuando tenemos en frente esta completa colección de imágenes, un estilo compacto y con coherencia, con una estética tan fuerte como han sido las de muchas otras tribus urbanas relacionadas con la música.

Portada del fanzine Bored Stiff #1. C. Terry et al., Tyneside Free Press (julio 1977)
Más si cabe, pues la del punk fue mucho más transgresora que la de otros estilos, con una intencionalidad de provocar y romper los patrones establecidos como normas de conducta básicas asimiladas por la sociedad, no solo en las actitudes que, como en otros géneros, siempre quieren diferenciarse de sus ancestros más inmediatos, sino en los principios más básicos asumidos como inalterables por las sociedades, como la vestimenta destrozada, la auto-agresión física, la mugre y la búsqueda consciente de la fealdad para provocar. Resulta llamativo cómo la misma sociedad bienpensante ha asumido todas esas poses y las ha convertido en algo plásticamente vendible (con sus evidentes transformaciones hacia lo políticamente correcto) para la estética punk se vislumbre hoy día como una moda más que resulta hasta plásticamente atractiva (lo contrario de sus argumentos originales) para poder vender según qué cosas.
El libro Oh So Pretty: Punk in Print 1976-80 es el perfecto resumen de toda esta época, de todo aquel movimiento contracultural y casi antisistema que movió conciencias en muchas direcciones y transformó la música abriendo vías nuevas a la expresión y a las formas en las que la juventud busca acentuar sus siempre nuevas maneras de ver el mundo. Es un libro completísimo (en inglés), muy bien presentado e impreso en un papel tremendamente adecuado para la estética punk, un papel basto, áspero, muy parecido al de los carteles que se pegaban en las paredes, de los flyers que se distibuían para promocionar las directos de las bandas o los fanzines que se multicopiaban para aunar un espíritu generacional y un género musical que ya forma parte de la historia de la música, como puede comprobarse en el ensayo inicial, escrito por el crítico, comisario de arte y conferenciante Rick Poynor, para quien la Mott Colletion es una muestra relevante “rebosante de vida” por su crudeza y su caos.


viernes, 14 de octubre de 2016

Sonita



Rokhsareh Ghaem Maghami
Sonita
Irán, Alemania, Suiza, 2015. 91 minutos
Docs Barcelona / Cameo, 2016

Es emocionante ver la voluntad de hierro de una joven de 18 años por lograr su sueño. Puede que esto parezca más o menos fácil en circunstancias normales, esas que solemos disfrutar en nuestros occidentales y liberales países, pero se vuelve excepcionalmente difícil de conseguir en una sociedad como la afgana o, en menor medida, aunque también difícil, en la iraní, ambas tan restrictivas con lo que nosotros entendemos como derechos universales de las mujeres (o sea, los mismos que los de los hombres).
Sonita es el título de un documental que responde al nombre artístico de una muchacha afgana que tuvo que huir de su país por el avance de los talibanes y, siendo muy niña, llegó a Irán, sin papeles y para vivir en los suburbios de Teherán. Sorprendentemente, dada su precaria situación, allí encuentra algo de lo que en su país de origen ya no podía disfrutar: la escolarización, el derecho de aprender siendo mujer y el de poder desplazarse por la ciudad sin (relativos) problemas.
Pero, atención, esto no es una ficción. Se trata de un documental que refleja la realidad desnuda, sin artificios. Antes de llegar a Irán, Sonita ya tenía un sueño en Afganistán y quiere llevarlo a cabo en el país de acogida: ser cantante de rap. Una empresa descomunal en ese país, Irán, donde las mujeres tienen prohibido cantar (!!); y mucho menos en su país, Afganistán, donde los talibanes prohibieron la música occidental. Una empresa que se vuelve, incluso, mucho más complicada si tenemos en cuenta las tradiciones familiares a las que está fuertemente atada. Sobre todo, en relación con los asuntos que se refieren a las mujeres, quienes, siendo adolescentes, son sistemáticamente entregadas a matrimonios no deseados con hombres mucho mayores que ellas. Enlaces que suponen dinero, justificado como necesario para la economía familiar. Sonita ya tiene puesto precio a su venta: 9.000 dólares que la madre quiere conseguir a costa de cualquier cosa, incluso de la felicidad de su hija. Una irrespetuosa y terrible costumbre que se perpetúa en muchos países islámicos y que impiden el desarrollo personal de las mujeres desde que son niñas, condenándolas de por vida a individuos que ni quieren ni desean.


La directora iraní Rokhsareh Ghaem Maghami, que también interviene en las vicisitudes de la joven que quiere ser cantante, logra poner de manifiesto esta terrible tradición con un documento muy emocionante sobre la férrea voluntad de Sonita por lograr su sueño, tratando de no perjudicar los propósitos económicos de su familia en relación a su venta para el matrimonio. Gracias a su trabajo y pese a las muchas decepciones con las que se va topando, Sonita puede liberarse de ese entorno represivo y, por el éxito en YouTube de su videoclip Brides for Sale, canción inspirada en su lucha en contra de los matrimonios forzosos, se le abre una puerta a la esperanza de cambiar su destino. Un triunfo mediático que le hace ganar premios y ser becada en una institución estadounidense para completar su formación como cantante. Un triunfo personal de una mujer valiente, muy atrevida y tremendamente comprometida en contra de los problemas que acarrean las mujeres islámicas (y, por extensión, las mujeres en general) a lo largo de sus vidas.

Puedes ver el vídeo de Brides for sale pinchando aquí.
Puedes ver el trailer de Sonita pinchando aquí.

martes, 4 de octubre de 2016

Las estaciones



Jacques Perrin y Jacques Cluzaud
Las estaciones
Les saisons (Francia/Alemania, 2015) 92’ + 64’ de extras
Wanda / Cameo, 2016

Los autores de dos de los documentales de naturaleza más difundidos de los últimos años, Nómadas del viento (Le peuple migrateur, Cameo, 2002) y Océanos (2010) dan un giro a la forma de presentarnos la naturaleza con su último trabajo, Las estaciones. En este largometraje documental, Jacque Perrin y Jacques Cluzaud organizan las imágenes, prácticamente sin palabras, en una secuencia temporal que abarca los últimos 80.000 años de la vida de un bosque centroeuropeo. En lugar de, como en otros documentales de naturaleza, fijar la mirada en el comportamiento y los hábitos de vida de las diferentes especies, es el conjunto el que se convierte en protagonista, el ecosistema, frágil y robusto, evolutivo y generoso, el bosque mismo, con todas sus especies habitándolo. El gran bosque primigenio que cubrió Europa entera en épocas primigenias acoge un cuento donde los animales se cruzan, huyendo unos, atacando otros, conviviendo entre ellos de manera natural, terriblemente natural, despiadada y sin concesiones, hasta que, tras la larga Edad de Hielo, llegó otra especie que comenzó a modificarlo: el homo sapiens
El hombre comienza a amaestrar a algunas especies, a cultivar el terreno, a modificar el espacio talando grandes espacios, alterando el espacio donde durante largos períodos de tiempo han convivido las especies que comienzan a sentirse desorientadas entre espacios asfaltados, laderas cortadas, bosques interrumpidos…


Las estaciones tiene una gran virtud: la práctica ausencia de palabras, lo que la convierte en una narración a modo de cuento. Son pocas las frases las que se pronuncian a lo largo del documental (con la voz de Elena Anaya en la versión española), pero podrían haberse obviado por relatar lo evidente y porque sin las mismas el relato habría sido absolutamente perfecto. Perfecto porque a las imágenes que vemos no se les puede poner ninguna pega, son de una belleza absoluta, con una técnica que parece magia por su manera de acercarse a los distintos animales para que descubramos casi hasta sus intenciones, sus pensamientos primitivos y sus placeres con los juegos o sus sufrimientos y miedos con lo desconocido y peligroso que siempre oculta el bosque.
El ciclo de las estaciones, el ciclo de la vida se nos muestra en un espectáculo digno de ser visto una y otra vez y, sin duda ninguna, especialmente indicado para que se muestre en las escuelas como una poderosa herramienta de enseñanza sobre la naturaleza vírgen y el tumultuoso efecto de la acción del hombre sobre ella. Es un documental soberbio sobre nuestra relación con el entorno, tan destructiva sobre la naturaleza como instructivo puede ser verlo reflejado en Las estaciones por su extraordinaria y hermosa potencia visual.

Puedes ver el trailer de Las estaciones pinchando aquí.